viernes, 4 de julio de 2014

Jabones con sosa caustica

MATERIAL:

  • Recipiente de barro, metal o cristal
  • Cuchara o palo de madera
  • Caja de madera
  • 250 ml de aceite
  • 250 ml de agua
  • 42 gr de sosa cáustica
¿QUÉ VAMOS A HACER?
  1. Echa en un recipiente el agua y la sosa cáustica. Al preparar la disolución observarás que se desprende calor, este calor es necesario para que se produzca la reacción.
  2. Añade, poco a poco, el aceite removiendo continuamente, durante al menos una hora.
  3. Cuando aparezca una especie de pasta blanquecina habrás conseguido tu objetivo. Si quieres que el jabón salga más blanco puede añadir un producto blanqueante, como un chorrito de añil; para que huela bien se puede añadir alguna esencia.
  4. A veces que por mucho que removamos, la mezcla está siempre líquida, el jabón se ha "cortado". No lo tires, pasa la mezcla a una cacerola y calienta en el fuego de la cocina. Removiendo aparecerá de nuevo el jabón.
  5. Echa la pasta obtenida en una caja de madera para que vaya escurriendo el líquido sobrante.
  6. Al cabo de uno o dos días puedes cortarlo en trozos con un cuchillo.
PRECAUCIÓN:

La sosa cáustica es muy corrosiva y debes evitar que entre en contacto con la ropa o con la piel. En caso de mancharte lávate inmediatamente con agua abundante y jabón.

NOTAS:
  • El jabón que se consigue es muy suave al tacto, debido a que lleva glicerina que se obtiene como subproducto de la reacción.
  • Si quieres más cantidad puedes utilizar, por ejemplo, las siguientes proporciones:
    • 3 litros de aceite
    • 3 litros de agua
    • 1/2 kg de sosa caustica
BIBLIOGRAFÍA:

centri5.pntic.mec.es

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